Es la rapaz nocturna europea más grande. Presenta unos mechones de plumas oscuras muy sobresalientes en la cabeza simulando una par de orejas.

La alimentación de nuestros búhos es muy variada dependiendo del lugar donde se encuentre y de la variedad y cantidad de presas que pueda haber. De todos modos hablando de porcentajes su dieta seria del 65% de conejos y liebres, el 7% de aves (incluso pequeñas rapaces como gavilanes, cernícalos, halcones peregrinos, etc), el 18% roedores. También se han encontrado indicios de insectos y más pronunciados en anfibios y reptiles. El poder de este magnifica rapaz nocturna le hace posible el capturar presas impresionantes como pueden ser el zorros, garduñas, ginetas, gatos monteses, águilas calzadas, milanos.

Al iniciar la caza, los búhos permanecen inmóviles en sus atalayas o posaderos, escuchando los sonidos que producen los roedores al desplazarse, conejos al rozar las hojarascas o algún ave al mover sus plumas en sus dormideros. También suele mover sus plumas contra las ramas para asustar algún conejo y poderlo capturar. En oscuridad absoluta el modo de localizar a sus presas es mediante el oído “como si estuviera dotado de radar”. Normalmente, después de localizar a su víctima, trata de fijar su posición. La visión estereoscópica le permite informarse con exactitud de la distancia que le separa de su presa. Una vez fijada la posición de la presa, se lanza hacia ella con aletazos potentes que terminan en un deslizamiento con las alas semiplegadas. La estructura del plumaje hace el vuelo insonoro.

De lo que el gran duque se alimenta es fácil averiguarlo ya que si conseguimos una “egragópila” (especie de pelota o cilindro de diferentes tamaños y color oscuro compuesta por pelos, plumas, huesos, uñas que el ave no puede digerir), producida en el interior del estomago y expulsado por la boca. Se podrá conocer, por la composición de la misma, los restos de las presas capturadas que no ha podido digerir. Esta se encuentran en el suelo de los dormideros de estas preciosas aves.